El Ibex-35 de la bolsa española comenzaba la jornada del jueves con una leve baja, con el mercado absolutamente pendiente de la intervención de Mario Draghi tras la reunión sobre política monetaria del Banco Central Europeo.
Mostrando entradas con la etiqueta #Draghi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Draghi. Mostrar todas las entradas
jueves, 22 de octubre de 2015
martes, 2 de junio de 2015
Merkel calls in Draghi and Lagarde for Greek debt talks
By The Guardian
The German chancellor Angela Merkel moved to try to defuse Greece’s financial and European crisis late on Monday, converting a routine long-scheduled meeting with French and EU leaders into a mini-summit on Greece that was said to be preparing a final response to Athens’ intractable debt dilemmas.
jueves, 7 de mayo de 2015
El 'corralito' bancario que prepara Syriza en Grecia
Desde hace meses, el miedo a un 'corralito' bancario en Grecia ha alimentado una intensa fuga de capitales. Estas tensiones de liquidez han puesto a las entidades financieras helenas contra las cuerdas: solamente entre enero y marzo, el nivel de depósitos se había reducido un 15%, alcanzando los niveles más bajos desde 2005.
Como explicó Libre Mercado, las medidas extraordinarias aprobadas por el Banco Central Europeo han retrasado un 'corralito' que, sin este tipo de asistencia, hubiese tenido lugar hace meses. Sin embargo, este auxilio de emergencia tiene fecha de caducidad: Mario Draghi está dispuesto a retirar la financiación de emergencia el próximo 11 de mayo.
martes, 10 de marzo de 2015
El BCE inyectará casi la misma liquidez sobre el tamaño bursátil que la Fed
Vía El Economista
Todavía quedan flecos
El Banco Central Europeo (BCE) ha empezado su esperado
programa de compra de deuda: el QE europeo ya está en las calles, o
mejor, en los mercados (las calles es el objetivo de la entidad).
Miembros de la institución filtraron a Bloomberg que el inicio de las
compras se centró en Alemania e Italia. Cuando inició su último
programa, el de ABS, la entidad empezó adquiriendo títulos españoles y
franceses, por lo que, con la decisión de ayer, equilibra el inicio
entre los cuatro grandes países de la eurozona.
Durante
los próximos 19 meses, la entidad inyectará cada mes 60.000 millones de
euros. En total, más de 1 billón que llegará a un mercado de deuda ya
hinchado por la especulación. Es de esperar que, igual que ocurrió en
EEUU con las inyecciones de liquidez de la Reserva Federal (Fed), una
buena parte de este dinero nuevo acabe en el mercado bursátil.
Proporcionalmente, el tamaño del QE europeo sobre el total de la
capitalización de la bolsa de la eurozona es casi como la suma de las
tres rondas de estímulos de la Fed en comparación con su bolsa. Con
datos consolidados a cierre de 2013 (según datos publicados por el BIS,
la Fed, el FMI y Bloomberg) la ronda de estímulos del BCE tendrá un
tamaño sobre la bolsa europea del 14%, mientras que en el caso de EEUU
fue cercano al 15%.
Esta avalancha de liquidez no llegará completa a la renta
variable, pero con que fluya una parte, será suficiente para empezar un
nuevo rally de la bolsa. Más si se tiene en cuenta que la rentabilidades
en deuda ya están muy exprimidas y las posibilidades de conseguir
grandes retornos son menores. Por ejemplo, la suma de las tres rondas de
estímulo de la Fed duplicó la capitalización de la bolsa
estadounidense. El inicio de las compras del BCE llevó ayer al bono
alemán a 6 años a cotizar con una rentabilidad negativa durante unas
horas, un tramo que nunca había estado en rojo.
Todavía quedan flecos
Este
programa histórico del BCE rompe todos los esquemas que tenía la
entidad hasta ahora. Tanto, que los líderes de la entidad llevan meses
discutiendo todos los detalles y todavía quedan flecos por rematar. Ayer
se filtró que la institución todavía no ha tomado ninguna decisión
respecto a quién asumirá las pérdidas provocadas por comprar bonos en
negativo.
Sin embargo, este punto parecía
haber quedado claro cuando la entidad publicó los primeros detalles del
QE cuando lo anunció, el 22 de enero. Ahí especificaba que el BCE
asumirá las pérdidas de un 20% de las compras (riesgos compartidos), y los banco el 80 restante.
jueves, 5 de marzo de 2015
El BCE comenzará a comprar deuda pública el lunes 9 de marzo
Por Marcos Rivera
El presidente del Banco Central Europeo (BCE) ha revelado uno de los datos que faltaba por conocerse con respecto al programa de compras de activos que ha entrado en vigor este mes de marzo. En concreto, ha informado sobre cuándo, exactamente, comenzará a adquirir bonos soberanos de la zona euro: el próximo lunes día 9 de marzo.
Además, Draghi ha señalado que sólo comprarán bonos en el mercado secundario con vencimientos entre 2 y 30 años cuya rentabilidad sea al menos igual a la ofrecida por la facilidad de depósito de la institución, actualmente fijada en el -0,20%.
Entre los aspectos técnicos del plan bautizado como Programa de Compra del Sector Público (PSPP, por sus siglas en inglés), figura una lista inicial de instituciones o agencias supranacionales o internacionales de la Eurozona cuya deuda es apta para el programa.
Entre ellas, destaca que el Banco de España podrá comprar deuda emitida por el Instituto de Crédito Oficial (ICO). Asimismo, el Eurosistema podrá adquirir deuda emitida por el Banco de Desarrollo Europeo, la Comunidad Europea de Energía Atómica, el Fondo Europeo para la Estabilidad Financiera, el Mecanismo de Estabilidad Europeo (MEDE), el Banco Europeo de Inversiones, la Unión Europea y el Banco de Inversión Nórdico.
El BCE también comprará deuda de las agencias francesas Caisse d'amortissement de la dette sociale (CADES) y Unión Nationale Interprofessionnelle pour l'Emploi dans L'Industrie et le Commerce (UNEDIC), del ICO y de los bancos alemanes Kreditanstalt fuer Wiederaufbau, Landeskreditbank Baden-Württemberg Foerderbank, Landwirtschaftliche Rentenbank y NRW.Bank.
El BCE aprobó en su reunión de política monetaria del 22 de enero el lanzamiento de un plan de compra de activos públicos y privados por un importe de 60.000 millones de euros mensuales, que entra en vigor en este mes de marzo y que se mantendrá al menos hasta el final de septiembre de 2016.
Aún no se ha puesto en marcha, pero desde que el BCE anunció esta medida "ya se han visto un número significativo de efectos positivos", según ha manifestado Draghi. En este sentido, ha manifestado su confianza en que la transmisión de las políticas monetarias del BCE mejorará la perspectiva de crecimiento y reducirá la debilidad económica.
Grecia se queda al margen del programa
En cuanto a Grecia, el presidente del BCE ha confirmado que la institución ha ampliado en 500 millones de euros la liquidez de emergencia a la que pueden acceder los bancos griegos, aunque ha subrayado que los bonos soberanos del país heleno no pueden ser comprados por la institución en el marco del plan de flexibilización cuantitativa al no reunir las condiciones.
"El BCE ha elevado la ELA para Grecia en 500 millones de euros", reconoció. El banquero italiano destacó que los bancos griegos son solventes y cuentan con una capitalización por encima de los niveles mínimos exigidos. "Es esencial mantener esta solvencia", dijo Draghi, quien advirtió de que "cierta comunicación daña (la solvencia) y destruye colateral".
En este sentido, Draghi señaló que en estos momentos "el BCE no puede comprar bonos soberanos de Grecia" al no cumplir las condiciones necesarias para tomar parte en el programa de flexibilización cuantitativa.
El presidente del BCE recordó que los bonos del país heleno no cuentan con la calificación suficiente. Además, en febrero el BCE retiró la exención que permitía usar la deuda griega como garantía en las operaciones de la institución, lo que abocaba a los bancos griegos a depender de la liquidez de emergencia.
"Decidimos conceder una exención cuando había una valoración razonable de completar con éxito el programa", explicó el presidente del BCE, quien acusó al nuevo Ejecutivo griego de no haber dejado con sus afirmaciones otra opción al banco central que retirarla.
Asimismo, el banquero señaló que la entidad no puede comprar deuda de un país cuyo programa de rescate se encuentra en revisión y apuntó que actualmente el BCE mantiene en su balance bonos griegos adquiridos a través del programa SMP "que superan el límite del 33% por emisor".
"El BCE es el primero que desea reiniciar la financiación a la economía griega si se cumplen las condiciones", dijo Draghi. "El BCE permanece listo para reinstaurar esta exención", añadió el banquero italiano, quien defendió que "no puede decirse que el BCE no está apoyando a Grecia".
En este sentido, Draghi indicó que el BCE ha doblado sus préstamos a Grecia, hasta los 100.000 millones de euros, "lo que equivale al 68% del PIB de Grecia, más que en el caso de cualquier otro país".
Previsiones al alza
Mario Draghi también ha informado de que la institución ha mejorado sus previsiones de crecimiento para la zona euro este año y el siguiente. De este modo, las nuevas proyecciones del BCE contemplan un crecimiento de la zona euro del 1,5% en 2015 y del 1,9% en 2016. En sus anteriores cálculos, publicados en diciembre, se establecía un avance de la economía del euro del 1% para este año y del 1,5% para el que viene.
En cuanto a la inflación de la región comunitaria, el principal caballo de batalla del BCE, se ha revisado a la baja la estimación para 2015 y se ha elevado en cambio para 2016. Ahora prevé que los precios no registren cambios en 2015, cuando en diciembre pronosticó un alza del 0,7%, mientras que para el ejercicio próximo augura un alza del 1,5%, dos décimas más.
Asimismo, el presidente del instituto emisor de la zona euro ha adelantado que la previsión de inflación para 2017 apunta a un alza de precios del 1,8%, mientras que el avance del PIB estimado se sitúa en el 2,1%.
Mantiene los tipos
En su reunión de hoy, el Consejo de Gobierno del BCE ha decidido mantener los tipos de interés del euro en el mínimo histórico 0,05%, nivel donde se sitúan desde la reunión del pasado mes de septiembre.
Además, de mantener los tipos de interés, el BCE tampoco ha variado el tipo de interés aplicable a la facilidad de depósito, la tasa que ahora pagan los bancos europeos por aparcar su dinero en el BCE, que permanece en el -0,20%.
En cuanto al tipo de interés aplicable a la facilidad marginal de crédito, también sigue en el 0,30%.
domingo, 22 de febrero de 2015
Draghi asusta a los socios y a Atenas
Vía El País
El pulso tremendamente desequilibrado entre Grecia y Alemania lo acabó decantando un italiano formado con los jesuitas, que vive en Fráncfort, trabajó en Goldman Sachs —el gran banco estadounidense, habitual en cualquier lío que acontezca en el Atlántico Norte— y es ya sin duda la gran figura de la crisis. Las claves de la pelea que acabó el viernes en el acuerdo de compromiso para Grecia hay que buscarlas en Berlín, que ha mantenido una línea implacable hasta el último día, y Atenas, con un Gobierno que llegó al poder con una retórica desafiante, pero que ha acabado aceptando un pacto muy difícil de vender en casa. Pero en las negociaciones sobre el enésimo paseo de Grecia al borde del abismo sobresale de nuevo el nombre propio que aparece en todos los capítulos de la Gran Recesión europea: el de Mario Draghi, jefe del Banco Central Europeo (BCE).
Draghi desatascó la situación el viernes, una vez que varias delegaciones, según las fuentes consultadas, abogaban por bloquear el pacto hasta el próximo martes: hasta que las instituciones anteriormente conocidas como troika hubieran expresado sus opiniones sobre la lista de reformas que debe presentar Grecia. El banquero central sembró el pánico entre los socios —y lleva semanas advirtiendo a Atenas— al dar cifras concretas, contantes y sonantes, sobre la mala situación del sistema financiero griego, que desde diciembre ha visto evaporarse 20.000 millones en depósitos, una fuga de capitales que hubiera aumentado ante un fracaso del Eurogrupo. “El BCE y el presidente del Eurogrupo dejaron claro que la banca griega tiene acceso a las líneas de liquidez, pero solo para casos de emergencia, no como solución permanente. Todo el mundo es consciente del oscuro escenario que se avecinaba si las entidades reabrían el martes [mañana es fiesta en Grecia] sin acuerdo”, aseguró uno de los asistentes. Fuentes del BCE explicaron que la huida de capitales “era de sobra conocida por los socios, por lo que no era necesario poner énfasis en ese aspecto”.
El pacto se fraguó en las horas previas a la reunión, con conversaciones de última hora entre el jefe del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem; el primer ministro griego, Alexis Tsipras; el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk; el propio Draghi, el ministro alemán Wolfgang Schäuble y el italiano Pier Carlo Padoan, el comisario europeo Pierre Moscovici y la jefa del FMI, Christine Lagarde. Destaca la ausencia del ministro griego Yanis Varoufakis, que no estuvo en esa ronda previa. Los demás ministros esperaron durante horas, como convidados de piedra, a que esos contactos fructificaran.
De esas conversaciones salió el borrador que llegó al Eurogrupo y apenas se modificó. Solo Schäuble (muy duro incluso en la rueda de prensa posterior, en la que aseguró que Tsipras ha descubierto que gobernar “es muy distinto de soñar”) pidió “cambios menores”, según las fuentes consultadas, pero dio una muestra más de la línea inflexible que ha llevado en la negociación.
El debate se centró en los detalles relacionados con la lista de reformas. Alemania reclamó que la lista se envíe a todos los países, y no solo al BCE, el FMI y la Comisión, el próximo lunes. Y España y Portugal pidieron explicaciones: Luis de Guindos, según las fuentes consultadas en Bruselas y Madrid, reclamó que el examen preliminar del BCE, el FMI y la Comisión “pase a su vez el filtro del Eurogrupo”, que se reunirá por teleconferencia. “Si hay alguna objeción se convocará otro Eurogrupo”, indicaron fuentes españolas.
Alemania y los acreedores del Norte han sido severos durante la negociación; pero también países periféricos como España, Irlanda y Portugal, que temían un contagio político si Tsipras conseguía un acuerdo favorable. “No hay absolutamente nada sobre la mesa que se pueda considerar una concesión para Grecia”, bramó ayer el irlandés Micael Noonan. Ese es el sentir de la gran mayoría de los socios del euro. “La pregunta es por qué firmó Tsipras algo tan difícil de vender en casa tras sus promesas electorales. La respuesta hay que buscarla en el pánico a abrir los bancos el martes y encontrarse con un jaleo”, dijo a este diario uno de los ministros.
El pulso, sin embargo, no ha acabado. El martes, Grecia tiene que recibir el visto bueno a su lista de reformas: nadie espera graves problemas. Pero los exámenes más duros llegarán en abril, con la primera revisión de la prórroga, y en junio, con la negociación del tercer rescate. “Nadie entiende que Tsipras se haya dejado tanto capital político para tan poco resultado, cuando esa última negociación es la clave”, dice un ministro de la zona euro. Casi nadie entiende nada en Europa: ni esa suerte de humillación a Grecia, ni la patada adelante que supone el acuerdo de esta semana. Pero esa es otra historia.
viernes, 13 de febrero de 2015
Draghi tiene otro ‘as en la manga’ para presionar a Grecia: los fondos de emergencia del BCE
Vía El Boletín
El Consejo de Gobierno del BCE celebrará una reunión el próximo 18 de febrero en Frankfurt
para revisar una posible ampliación de los fondos de emergencia. En la
práctica, una mayoría de dos tercios entre los miembros del consejo
sería suficiente para poner fin a esta línea de crédito, aunque en el
mercado no se espera que se tome una decisión tan drástica que
supondría, de hecho, la salida de Grecia del euro. No obstante, sí
otorga una baza más a la institución de política monetaria a la hora de
negociar con Grecia, que ya ha ido suavizando su postura para intentar
llegar a un acuerdo antes de finales de mes.
La situación de Grecia es muy complicada, según recuerdan los analistas de BNP Paribas, en un informe. En el plazo más inmediato, el país debe afrontar el vencimiento de deuda por 5.800 millones de euros en el primer trimestre, que se suman a otros 1.500 millones del FMI.
Por otro lado, la subasta de LTRO a tres años realizada por el BCE vence el próximo el próximo 26 de febrero, a lo que se suman los vencimientos de las subastas a tres meses. De acuerdo con el balance del Banco de Grecia, la suma de LTRO más MRO (con vencimiento el 18 de febrero), se sitúa en 56.040 millones de euros.
A todo esto se añade el problema de liquidez de los bancos. Hasta ahora, los bancos griegos compraban las letras helenas para utilizarlo como colateral ante el BCE. Ahora mismo, sólo les quedan activos como los EFSF (el programa de rescate que vence el 28 de febrero), o acudir al ELA, si es que el BCE no decide cerrar también ese grifo. El problema es que es sustancialmente más caro: en vez de un interés del 0,05% por las operaciones de colateral, con los fondos de emergencia pasan a pagar un 1,55%. Mientras, continúan las fugas de depósitos y en algunos foros comienza a especularse con un corralito.
En este escenario, tras la primera toma de contacto ayer en la reunión del Eurogrupo, hoy se celebrará una reunión del Consejo Europeo, en el que será el primer cara a cara entre el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y la canciller alemana, Angela Merkel.
El Banco Central Europeo (BCE) ha puesto contra las cuerdas a los bancos griegos –y por añadidura al Gobierno de Syriza- al dejar de aceptar como colateral la deuda helena. Esta medida, que empezó a aplicar ayer mismo, no es la única herramienta para presionar al Ejecutivo de Tsipras. La próxima semana los hombres de Draghi volverán a reunirse con un asunto clave sobre la mesa: la revisión y renovación (o no) de la ELA (Emerging Lending Assistance), último recurso que les queda a las entidades griegas para financiarse.
El Consejo de Gobierno del BCE celebrará una reunión el próximo 18 de febrero en Frankfurt
para revisar una posible ampliación de los fondos de emergencia. En la
práctica, una mayoría de dos tercios entre los miembros del consejo
sería suficiente para poner fin a esta línea de crédito, aunque en el
mercado no se espera que se tome una decisión tan drástica que
supondría, de hecho, la salida de Grecia del euro. No obstante, sí
otorga una baza más a la institución de política monetaria a la hora de
negociar con Grecia, que ya ha ido suavizando su postura para intentar
llegar a un acuerdo antes de finales de mes.La situación de Grecia es muy complicada, según recuerdan los analistas de BNP Paribas, en un informe. En el plazo más inmediato, el país debe afrontar el vencimiento de deuda por 5.800 millones de euros en el primer trimestre, que se suman a otros 1.500 millones del FMI.
Por otro lado, la subasta de LTRO a tres años realizada por el BCE vence el próximo el próximo 26 de febrero, a lo que se suman los vencimientos de las subastas a tres meses. De acuerdo con el balance del Banco de Grecia, la suma de LTRO más MRO (con vencimiento el 18 de febrero), se sitúa en 56.040 millones de euros.
A todo esto se añade el problema de liquidez de los bancos. Hasta ahora, los bancos griegos compraban las letras helenas para utilizarlo como colateral ante el BCE. Ahora mismo, sólo les quedan activos como los EFSF (el programa de rescate que vence el 28 de febrero), o acudir al ELA, si es que el BCE no decide cerrar también ese grifo. El problema es que es sustancialmente más caro: en vez de un interés del 0,05% por las operaciones de colateral, con los fondos de emergencia pasan a pagar un 1,55%. Mientras, continúan las fugas de depósitos y en algunos foros comienza a especularse con un corralito.
En este escenario, tras la primera toma de contacto ayer en la reunión del Eurogrupo, hoy se celebrará una reunión del Consejo Europeo, en el que será el primer cara a cara entre el primer ministro griego, Alexis Tsipras, y la canciller alemana, Angela Merkel.
jueves, 29 de enero de 2015
La suerte está echada
Por Marcos Rivera
Se hizo de rogar, pero ya está aquí. Mario Draghi, máximo dirigente del Banco Central Europeo (BCE), anunció el pasado 22 de enero la puesta en marcha de un plan expansión cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés) con el que el BCE adquirirá bonos en el mercado secundario a partir del mes de marzo.
Según ha explicado, esta iniciativa se aplicará al menos hasta septiembre de 2016, a razón de 60.000 millones euros mensuales, (45.000 en bonos del Tesoro, y el resto en activos privados, según las estimaciones del mercado) lo que supone una inversión de 1.140.000 millones de euros. Las compras de títulos públicos y privados se mantendrán mientras el BCE no alcance su objetivo, que no es otro que desbloquear el estancamiento del PIB europeo, situado en el 0,8%. Asimismo, pretende alejarse de las tasas negativas del IPC, -0.2%, y alcanzar la estabilidad de precios, en torno al 2%. Cada banco central de los países del euro se encargará de realizar las compras.
Los mercados le han dado un voto de confianza, tras una decisión que tiene una enorme carga simbólica: el BCE firma así su declaración de independencia respecto a Alemania. Draghi ya salvó una vez a la moneda única, en verano de 2012, cuando dijo aquello de "haré todo lo necesario para sostener el euro". Con la compra de deuda toma más riesgos, gasta una de sus últimas balas, pero protege a la moneda europea.
Alemania acepta a regañadientes, (ante el riesgo de recesión, más una deflación que atenaza su economía) y exige que el 80% de las pérdidas en caso de existir, las asuman los BC de cada país. Además, pretende que este no sea un riesgo compartido, a diferencia de programas de compras de títulos anteriores, en los que se comparten los riesgos por hipotéticas pérdidas. De esa manera, se hacen menos atractivas las reestructuraciones de deuda “y se rebajan las preocupaciones de algunos países sobre las consecuencias fiscales inesperadas de un programa de compras con un volumen tan elevado’’, como la tan temida hiperinflación por Alemania.
No hay que olvidar que, tras la I GM, gracias a dicha hiperinflación pudo sobrevivir el país teutón hasta que EEUU levantó las sanciones impuestas tras la guerra y empezó a inyectar capital para reconstruirse. Parece que no les gusta recordar de dónde vienen.
En otro orden de cosas, el movimiento que busca el BCE con esta medida son tres:
1. Bancos presten más dinero
2. Empresas inviertan
3. Familias consuman
Es decir, gasolina para la reactivación europea por varios canales:
Uno: un euro más barato facilita las exportaciones y la salida de la crisis.
Dos: si los intereses de la deuda bajan un poco más, los Estados tendrán que pagar menos a la hora de financiarse. (Medida que beneficia sobre todo a Grecia a la hora de pagarla.)
Tres: que las empresas y familias tengan más facilidades para acceder a un préstamo.
Cuatro: las empresas puedan invertir y generar empleo.
Cinco: al haber más empleo, las familias tendrán más poder adquisitivo.
Pero sobre todo seis: Draghi busca en una inyección de confianza, que se tiene que dejar ver sobre todo en los bancos.
En definitiva, lo que busca el BCE es activar la DA (demanda agregada) a través de este círculo vicioso, del que todos son partícipes.
Si el QE funciona, los bancos prestarán más y se acercará la salida del túnel; si no lo hace pueden pasar dos cosas: que la temida deflación aparezca por fin, o que con tanto dinero sobre la mesa se desate el fenómeno contrario: una hiperinflación. Draghi no ve esos riesgos por ningún lado. “No estamos para chistes”, zanjó.
El objetivo de la caída del euro no es otro que ayudar a la maltrecha economía exportadora de Alemania. Sin embargo, no todo es positivo, especialmente para países como España. Sin gran vocación exportadora, pero con total dependencia exterior de la energía, la caída del crudo se difuminan con la caída del euro, así que lo comido por lo servido.
Un euro bajo supone, además de aumentar las exportaciones, importar inflación, vía consumo, y luchar contra la deflación, uno de los principales objetivos de Draghi.
El BCE evita reducir más los tipos y especialmente situarlos en terreno negativo, dada la fragilidad estructural del sistema bancario europeo.
El Eurobanco comprará deuda, con notas superiores al grado de inversión que conceden las agencias de calificación. Esto quiere decir que, si se exige una AAA para comprar deuda y el país tiene calificación de bono basura, se harán excepciones en los países con peor nota (Grecia y Chipre): en el caso de Grecia, Draghi adelantó que, en julio, se planteará comprar bonos griegos, siempre que el gobierno que saliera de las elecciones del domingo pasado, pacte un tercer rescate. A la espera de ver que decisiones toma el nuevo ejecutivo de Alexis Tspiras, probablemente se trate de una línea de crédito de precaución: un rescate suave con condiciones menos duras, vía bajada de tipos de interés y ampliación de plazos para devolver la deuda, pero nunca una quita sistemática de esta.
Draghi ya ha hecho lo que debía, pero reclamó a la eurozona una consolidación fiscal inteligente y reformas estructurales para que la efectividad del QE europeo sea más elevada. Volvió a reclamar a la Comisión Europea que active cuanto antes su plan de inversiones. Y subrayó que “no hay plan B”: el BCE persigue que con esta gran inyección de liquidez los bancos empiecen a conceder créditos y las cosas mejoren.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
