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lunes, 21 de septiembre de 2015

El Atlético de Simeone tiene 'Ángel' y gana en Eibar (0-2)

Ángel Correa entró en la segunda mitad y, nada más salir, marcó el 0-1 para posteriormente asistir a Torres en el 0-2 final ante el Eibar.

Simeone está encantado y no lo esconde. Sus gestos de rabia y alegría en el 0-1 de Ipurúa denotan que sus planes, salvo el día del Barcelona, están saliendo bien. Ante el Eibar fueron los suplentes los que resolvieron el choque, concretamente uno: Ángel Correa. El argentino aún tiene mucho recorrido, pero cada vez que sale marca diferencias. En un partido muy atascado, el ‘16’ fue el ángel de la guarda de los suyos con un gol, nada más saltar al césped, y con una asistencia para el 0-2 definitivo, obra de Torres. Mejor imposible.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La noche soñada de Torres

Vía El Mundo

Era justo que lanzara el quinto penalti. Él, que debutó con el primer equipo en el infierno, que se marchó de casa sin conocer más Europa que aquella Intertoto perdida en los penaltis ante el Villarreal. Cuando llegó la gloria él ya estaba lejos o, peor aún, en el bando de enfrente. "Por fin he podido vivirlo desde dentro", resoplaba Fernando Torres. El delantero fuenlabreño volvió con 30 años pero siendo todavía 'El Niño'. El Calderón aún se agita cuando sale y con más razón rugió este miércoles, la primera noche de Champions que vivían juntos en casa. Después de sufrir 120 minutos nadie más podía lanzar el quinto penalti. Torres encaró los once metros y, pegado al palo a media altura, encontró medio billete a cuartos.

Era su primera cuota de gloria europea con el Atlético y estuvo a punto de no vivirla. Al poco de comenzar la segunda parte Simeone ya había mandado a Gabi quitarse el chándal para entrar porMandzukic, lesionado antes del descanso. Era el último cambio del Atlético pero una conversación con el delantero croata aplazó los planes. Aguantó como pudo hasta el 83 y quien entró entonces no fue el capitán sino una bandera: Fernando Torres. El fuenlabreño, que había debutado en Champions con el Atlético hace tres semanas, lo hacía ahora en casa. Por fin en casa. "Tenía muchas ganas de vivir esto en el Calderón".

Ya había jugado competición europea junto al Manzanares, pero nunca vestido de rojiblanco. Y aún esa ocasión se resistió. Como jugador del Liverpool se cruzó dos temporadas seguidas con el Atlético, aunque nunca llegó a enfrentarse contra ellos. Tanto la fase de grupos de la Champions en la 2008-09 como en las semifinales de la Europa League en la 2009-10 las vivió lesionado desde la grada. Sí lo hizo en la Supercopa de Europa en 2012 y en la última semifinal de la Champions, ambas con el Chelsea. En la ida pisó el Calderón y en la vuelta abrió el marcador. Su último gol en la competición hasta ese quinto penalti.


Fernando Torres regaló un último par de cargas contra el área y un cabezazo en plancha a centro de Raúl García que detuvo Leno. Simeone hizo del fuenlabreño su gran proyecto de resurrección y no ha faltado en las grandes citas. Marcó un doblete en el Santiago Bernabéu para eliminar al Real Madrid en Copa y abrió el marcador en el primer minuto de la vuelta contra el Barcelona, conjurando una remontada que finalmente frustró Neymar. Aquel tanto era el primero en casa de esta segunda etapa y lo celebró besando el césped del Calderón. El mismo que ayer pisaba por primera vez en Europa como rojiblanco. "La última vez que vi al Atlético en Champions tenía 11 años", recordaba. Y quizá soñó con ese billete a cuartos.

viernes, 16 de enero de 2015

La máquina de competir

Por Sergio Ruiz.

Competir: Luchar, rivalizar entre sí varias personas por el logro de algún fin.

Desde que Diego Pablo Simeone entrena al Club Atlético de Madrid está frase se encuentra tatuada bajo la camiseta colchonera. "A mi me han enseñado que es mejor ganar que quedarse fuera", ha dicho en rueda de prensa. El fin sólo se puede lograr a través del partido a partido, del trabajo, de la humildad... y de la exigencia. Esa misma que el club perdió durante años a través de excusas ( El Pupas), la ha vuelto a recuperar.
 
 
Esta noche nuevamente una batalla, en un Bernabéu abarrotado y ante el campeón de Copa, de Europa y del Mundo, con todo su arsenal y el espíritu de Juanito convocado. El flamante Balón de Oro y otros tres jugadores del XI de la FIFA presentes: Cristiano, Kroos, Sergio Ramos y James. Mientras, el equipo que no merece tener a ninguno en dicha élite, ni a un técnico con el máximo galardón (terminó en manos de Löw), sigue demostrando que a base de fútbol, tesón, ambición, grandeza y competitividad está al nivel de los mejores.
 
 
Ahora bien, si había alguien que tenía cuentas pendientes en dicho escenario era Fernando Torres. Su vuelta, en el mercado de invierno, había sido objeto de mofa y escarnio por parte de la hinchada merengue. Menos de un minuto tardó en reivindicarse. Gran primer pase de Mario Suárez (excelente su partido), Griezmann que se lleva el balón ante Pepe y da una gran asistencia a Torres, que no falla. 0-1, y el Everest por delante. Entonces, como tantas veces, el Madrid quemó todas las naves. Colocó a Pepe y Ramos a la altura de mediocampo y sitió al equipo del Cholo en su propia área. Una multitud de centros laterales empezaron a bombardear la portería de Oblak, como si de un asedio a una fortaleza amurallada se tratase. El esloveno, que es titular en la Copa pero suplente en todo lo demás, dejó un error de bulto en el empate de Ramos de cabeza, tras una falta lateral ejecutada por Kroos. Entonces el estadio ardía y el Real Madrid metió aún una marcha más: Carvajal y Marcelo de extremos, con Isco, Kroos y James bordeando el área y atentos, en la presión alta, para los rechaces del bloque rojiblanco. Consecuencia, un maremoto blanco. Como es costumbre, aferrado a su orden y espíritu para competir ("no temen morir", dijo recientemente Simeone de sus espartanos), además de su pareja infranqueable, Miranda-Godín, se llegó con empate al descanso, 1-1.
 
 
Griezmann, el mejor jugador rojiblanco en este 2015, estaba mermado tras recibir un golpe en el hombro. Su productividad, tras esos primeros diez minutos fulgurantes, se había visto mermada y, por ello, la salida del equipo con el balón. En el segundo tiempo, el francés volvió a marcar la diferencia, en un nuevo robo y conducción, fijar a los centrales y dársela a Torres, el cual, con recorte a Pepe mediante, definió de nuevo. Dos de dos, 1-2, y la eliminatoria sentenciada. El empate posterior de Cristiano soló fue decorativo. La entrada de Arda dio más control a los de Simeone, que en cuartos se cruzarán con el Barcelona. De titán en titán, de batalla en batalla. La máquina de competir deberá seguir engrasada.