Enmudecido por el vidrio y desde la misma academia de policía que escenificó la absolución de Mubarak, Mohamed Mursi ha escuchado el veredicto en compañía del guía de la Hermandad Mohamed Badía y el dirigente Saad Huseini -enfundados en mono rojo por una pena capital previa- y prebostes de la agrupación como Jairat el Shater, Mohamed el Beltagui, Mohamed Saad Katatni o el predicador Safuat Hegazi. En la celda, entre cánticos contra la junta militar y el saludo popularizado tras el desalojo de las acampadas islamistas, los acusados han lucido el traje blanco de los que esperan sentencia en firme y el azul de los ya condenados.