Por Marcos Rivera
No es raro afirmar que lo que está pasando en China es muy parecido a lo que ocurrió en Japón en los 90 y que a día de hoy aún sigue. Una enorme burbuja (inmobiliaria en el caso japonés de los 90 que dio lugar a una bajada de los tipos de interés al 0% con el objetivo de estimular la economía,dando lugar a lo que se conoce como una ``trampa de liquidez’’) nos hace pensar que el gigante asiático se va a comer el mundo y, cuando empieza a pinchar, pensamos que la política monetaria la va a perpetuar. Pero la política monetaria no imprime crecimiento.
Una de las frases más escuchadas estos días es que “el pinchazo de la burbuja china” va a tener un impacto limitado en el resto del mundo. Y es incorrecto. Es el final de un modelo ultra endeudado del que el gobierno chino intenta salir sin grandes impactos, equivocándose en el camino al intervenir.