La expansión del Daesh (más conocido como Estado Islámico) y sus recientes atentados en lugares como París o Beirut más los ataques vertidos por el candidato republicano Donald Trump les han dejado en una situación más que vulnerable. La islamofobia se extiende por Estados Unidos y el rechazo a la comunidad musulmana –que no se puede olvidar que es la más perjudicada por los ataques extremistas- se hace cada vez más patente.