Por Mati Cardeñas
El sistema económico actual, el sector laboral, sus trabajadores/as, empresarios/as y fuentes de financiación, se han visto abocados a un pozo oscuro en el que veíamos muy lejos la luz y muy cerca el fin.
La crisis actual ha llevado a trabajadores y trabajadoras a buscar entre empleos basura, temporales (por no decir insignificantes), a aceptar horarios intempestivos de entrada o salida del trabajo y sobre todo, a conformarnos con sueldos que rozan lo sarcástico.