El prelado polaco Krzysztof Charamsa, oficial en la Congregación para la Doctrina de la Fe, no podrá seguir en este organismo tras declarar su homosexualidad públicamente, reveló hoy el portavoz vaticano, Federico Lombardi.
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sábado, 3 de octubre de 2015
viernes, 24 de abril de 2015
Italia desmantela una red de Al Qaeda que quería atentar contra el Vaticano
Los investigadores creen que la célula de Al Qaeda desmantelada este viernes en Cerdeña y otras siete provincias de Italia podría haber estado planeando perpetrar un atentado terrorista contra el Vaticano.
Los investigadores han dicho que las conversaciones telefónicas interceptadas ponen de manifiesto la presencia de un kamikaze en Italiay hacen pensar en la hipótesis de que planearan cometer un atentado contra el Vaticano.
miércoles, 1 de abril de 2015
El Vaticano acuerda con Italia levantar el secreto bancario
Vía La Razón
La Santa Sede y el Gobierno de Italia han firmado un acuerdo en materia fiscal que levanta el secreto bancario y facilita el intercambio automático de informaciones financieras, según ha informado el periódico oficial del Vaticano L' Osservatore Romano, en la edición de este miércoles 1 de abril.
viernes, 20 de marzo de 2015
El Vaticano apoya una acción militar contra el Estado Islámico
Ante quién no quiere dialogar poco se puede hacer. Y ante los que día tras día hacen de la barbarie y de los crímenes más atroces su forma de comunicarse tampoco vale la diplomacia clásica. El Estado Islámico se ha convertido en el principal enemigo de Occidente pero mientras las potencias piensan y repiensan cómo actuar contra una amenaza creciente en Oriente Medio los cristianos y otras minorías siguen siendo masacradas y desplazadas.
La intervención militar es una solución que muchos países no quieren ni oír hablar pero que se presenta de manera cada vez más clara ante los hechos que se van reproduciendo: ataques terroristas, masacres, crímenes horrendos... Sin embargo, las principales potencias occidentales no se atreven a tomar una decisión y cada día que pasa más gente muere y más fuerte se hace un Estado Islámico que amenaza ya las fronteras de un Occidente adormilado.
Curiosamente desde donde más se está hablando de una posible intervención militar es desde el Vaticano. Consciente de la situación que viven los cristianos en países como Siria e Irak, la Santa Sede está intentando despertar la conciencia de los países que no se atreven aún a intervenir. Quizás el más activo de los diplomáticos vaticanos en este sentido es el Observador del Vaticano en la ONU en Ginebra, monseñorSilvano Tomasi.
El diplomático católico recuerda a la comunidad internacional en una entrevista en la agencia Zenit lo qué ocurrió en un pasado reciente por lo que advierte que "no querríamos encontrarnos dentro de algunos años y escuchar los procesos posteriores en los que la comunidad internacionalse interroga el porqué de la ausencia de una intervención". De hecho, monseñor Tomasi ya ha valorado en varias ocasiones la opción de una intervención militar para frenar a los yihadistas y que se encuadra dentro de la doctrina católica en su vertiente de legítima defensa y guerra justa.
Cómo debería ser la intervención militar
El representante vaticano destaca la hasta ahora imposibilidad de entablar un diálogo con un grupo que actúa de manera "irracional" y opta por la opción militar pero con dos condiciones claras para que no se agrave aún más la situación. Por un lado, que un organismo supranacional como la ONU lidere la intervención y quizás la más destacable es la exigencia de que los propios musulmanes también participen en esta campaña. Hasta ahora los países musulmanes han optado por un perfil bajo por lo que les exige un posicionamiento más claro y directo.
De este modo, el representante vaticano indica que "para evitar que una eventual intervención militar pueda ser vista como una injerencia de Occidente en los asuntos de Oriente Medio, o como una guerra de religión,los países musulmanes tienen que ser directamente involucrados". Añade Silvano Tomasi que "la acción debería ser realizada bajo la égida de las Naciones Unidas pues proceder de otra manera abriría el camino a males peores".
Ante una situación que ya es crítica el diplomático del Vaticano considera que "lo ideal es no tener que usar nunca la fuerza" aunque la realidad a veces impide que esto pueda darse. Por ello, recuerda unas palabras del papa Juan Pablo II en el 2000 durante la Jornada Mundial de la Paz que son totalmente actuales para esta situación:
"Evidentemente cuando las poblaciones civiles corren peligro de sucumbir bajo los golpes de un injusto agresor, y cuando no sirvieron para nada los refuerzos de la política y los instrumentos de defensa no violentos, es legítimo e incluso un deber empeñarse con iniciativas concretas para desarmar al agresor. Estas entre tanto tienen que ser circunscritas en el tiempo y precisas en sus objetivos, conducidas en el pleno respeto del Derecho Internacional, garantizada por una autoridad reconocida a nivel supranacional y de todos modos nunca dejada a la mera lógica de las armas".
Ante estas palabras, el representante católico cree que "el derecho a defenderse, osea el uso de la fuerza por parte de la comunidad internacional en defensa de quienes están impedidos a ejercitar sus derechos fundamentales, es una doctrina consolidad en las Naciones Unidas como en la Doctrina Social de la Iglesia. De hecho, existe obligación para la comunidad internacional de responder y detener cualquier tipo de genocidio".
Milicias cristianas se defienden en Irak y Siria
Mientras al más alto nivel discuten, plantean y deciden si hay esta ansiada intervención militar, los cristianos de Siria e Irak están empezando a organizarse para defenderse y proteger las zonas que aún no están en control del Estado Islámico.
En la llanura de Nínive, milicias cristianas formadas por cristianos locales y otros tantos llegados desde distintos países ya se enfrentan a los yihadistas intentando aguantar hasta que Occidente se decida a actuar. Hasta el momento, sus grandes aliados siguen siendo el ejército iraquí, las milicias kurdas y los ataques selectivos de aviones de Estados Unidos y otros países, única y escasa aportación de Occidente hasta el momento.
"No puedo sentarme en casa y ver lo que está pasando aquí -crucifixiones, violaciones, exclavitud sexual, refugiados-. Es inaceptable para mí, así que estoy aquí para hacer lo que pueda para que la gente vuelva a sus hogares y proteger su modo de vida", asegura uno de los voluntarios occidentales que lucha contra Estado Islámico en Irak.
martes, 10 de marzo de 2015
Los lobos regresan al Vaticano
Vía El País
Si, como ya denunció L’Osservatore Romano, Benedicto XVI era
“un pastor rodeado por lobos”, Francisco es, sencillamente, un hombre
solo, tal vez ahora más solo que nunca. Los miles de fieles que, cada
miércoles y cada domingo, abarrotan la plaza de San Pedro —en tiempos de
Benedicto XVI había que fletar autobuses de jubilados con bocadillo
incluido— no se pueden imaginar hasta qué punto Bergoglio sigue aislado y
solo ante la resistencia de poderosos sectores de la Curia.
Ya no se trata de la oposición manifiesta de los conservadores ante el
intento de apertura del Papa hacia divorciados vueltos a casar o parejas
gais, ni de la incomodidad de los puristas por su manera de expresarse.
Ahora se trata de evitar a toda costa que Bergoglio y el hombre que
trajo de lejos para poner fin a la bacanal financiera, el cardenal
australiano George Pell, logren su objetivo de convertir al IOR (el
Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano) en lo que no ha
sido nunca, una institución transparente.
Los sectores de la Curia que atacaron a Benedicto XVI tratan de impedir que Francisco acuerde con Italia el fin del banco de la Santa Sede como paraíso fiscal.
Los lobos del Vaticano, aquellos sectores poderosos de la Curia que acosaron
a Benedicto XVI hasta lograr su renuncia en febrero de 2013, han
regresado. Desde entonces habían permanecido agazapados, contemplando no
sin cierto disgusto los intentos de apertura de Francisco hacia las
nuevas familias o ese discurso social suyo, tan poco académico, que ha
logrado recuperar la confianza de muchos católicos en su Iglesia y la
mirada hacia Roma de los principales líderes mundiales. Pero ahora,
justo cuando Jorge Mario Bergoglio
pretende arrojar luz de una vez por todas sobre las finanzas vaticanas
—aprobando severas leyes internas de transparencia y negociando con el
Gobierno italiano el fin del Vaticano como paraíso fiscal—, aquellos
lobos del poder y el dinero están intentando evitarlo con las mismas
armas que usaron contra Joseph Ratzinger: la filtración de documentos envenenados para sembrar la duda y la división entre el Papa y sus ayudantes.
Si, como ya denunció L’Osservatore Romano, Benedicto XVI era
“un pastor rodeado por lobos”, Francisco es, sencillamente, un hombre
solo, tal vez ahora más solo que nunca. Los miles de fieles que, cada
miércoles y cada domingo, abarrotan la plaza de San Pedro —en tiempos de
Benedicto XVI había que fletar autobuses de jubilados con bocadillo
incluido— no se pueden imaginar hasta qué punto Bergoglio sigue aislado y
solo ante la resistencia de poderosos sectores de la Curia.
Ya no se trata de la oposición manifiesta de los conservadores ante el
intento de apertura del Papa hacia divorciados vueltos a casar o parejas
gais, ni de la incomodidad de los puristas por su manera de expresarse.
Ahora se trata de evitar a toda costa que Bergoglio y el hombre que
trajo de lejos para poner fin a la bacanal financiera, el cardenal
australiano George Pell, logren su objetivo de convertir al IOR (el
Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano) en lo que no ha
sido nunca, una institución transparente.
Las filtraciones intentan debilitar a Pell —aireando supuestos
dispendios en vuelos, sastrería y sueldo de colaboradores— justo en el
momento en que tanto el primer ministro italiano, Matteo Renzi, como el
portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, han admitido que las
negociaciones para terminar con el secreto bancario en el Vaticano
están muy avanzadas. Renzi, quien en los últimos días ha llegado a
acuerdos fiscales con Suiza, Liechtenstein y Mónaco para eliminar el
secreto bancario, ha declarado que “la Santa Sede está interesada en
hacer limpieza” en el IOR y que Italia, que siempre se ha estrellado
contra los gruesos muros del Vaticano, quiere recuperar “un poco de
dinero” de las cuentas de italianos allí depositadas.
También Lombardi ha admitido que las conversaciones con Italia buscan
“la transparencia mediante el intercambio de información con fines
fiscales”. O lo que es lo mismo, la gran operación de limpieza, iniciada
de forma tímida por Benedicto XVI en 2011 y que Francisco continuó cerrando 3.000 cuentas sospechosas
y congelando otras 2.000, está por terminar. Y, aunque es posible que
el dinero más sucio haya huido ya como alma que lleva el diablo, ciertos
sectores de la Curia se resisten a perder esa cierta opacidad que hacía
tan atractivo un paraíso fiscal en el corazón de Roma y a la vez tan
lejos de Italia.
El método para sembrar la discordia entre Francisco y el cardenal
Pell es calcado al que logró aislar primero y doblegar después a
Benedicto XVI: la filtración de documentos reservados. “Si se fija”,
confía un alto cargo de la secretaría de Estado, “la filtración de los
documentos por parte de Paolo Gabriele [el entonces mayordomo de
Ratzinger] se inició en 2012 justo cuando el papa Benedicto intentaba
reformar el IOR y las filtraciones interesadas de ahora coinciden con la
aprobación de los estatutos de la nueva secretaría de Economía. Tanto
Ratzinger entonces como Bergoglio ahora perseguían el mismo objetivo,
reformar las finanzas vaticanas. Y las filtraciones —tanto las de
entonces como las de ahora— buscan el fin contrario: impedirlo. Aquel
escándalo provocó un gran sufrimiento a Benedicto XVI y contribuyó a su
renuncia; no creo que puedan con Francisco”.
Se cuenta que Jorge Mario Bergoglio, que ha podido leer en el semanario L’Espresso
la transcripción de reuniones internas donde altos prelados se quejan
del gran poder de George Pell y de la “sovietización” del Vaticano, ha
pedido explicaciones al cardenal australiano, a quien al menos hasta
ahora llamaba su “ranger”. Pell le ha pedido al Papa que, a pesar de las
insidias, se siga fiando de él.
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