La sociedad francesa se derechiza a gran velocidad y pone fin al tradicional bipartidismo. La UMP, el partido de Nicolas Sarkozy, y sus aliados centristas revalidaron este domingo su triunfo en la segunda vuelta de las elecciones departamentales al conseguir el 45,2% de los votos, según los datos oficiales con el 99% de las circunscripciones escrutadas. El gubernamental Partido Socialista, y la izquierda en general, es el gran derrotado en estos comicios, con el 31,9% de sufragios —pierde la mitad de sus Gobiernos departamentales—, mientras el ultraderechista Frente Nacional se consolida con el 22,3% de apoyos como una formación capaz de estar en primera línea en todas las elecciones del país.